ADRIANA LORENTE HABITA CON INTERIORES LA CASA DE CULTURA DE ZIZUR MAYOR (2008)

En los interiores pintados de Adriana Lorente no hay figura humana, pero la vida está ahí, contenida en las arrugas de una almohada o la sábana de una cama recién hecha, en un mantel colorista, una taza de café que no se sabe si está medio llena o medio vacía, en una ventana que da al mar o en dos sillas enfrentadas. Mirando los cuadros, el espectador se contagia de esa vida y, a su vez, da vida a lo representado con su mirada. Se reconoce en el cuadro como si éste fuese un espejo. Y así, la obra que la artista concibió llena de sentido pero abierta a otros matices, se enriquece, se completa.

Llevaba cuatro años sin exponer individualmente, y ésta es, dice, su “vuelta definitiva”. Un retorno que Adriana Lorente emprende con más ganas que nunca, y del que puede disfrutarse estos días en la Casa de Cultura de Zizur Mayor, donde la artista pamplonesa expone una selección de su obra más reciente. Bajo el títuloLa mirada positiva , Lorente da buena cuenta de cual es ahora la actitud que tiene ante su pasión, la pintura, y lo hace a través de trece óleos sobre interiores a primera vista deshabitados, pero en realidad todo lo contrario.

En palabras de la artista, la exposición propone, “una manera de ver y de acercarnos a los paisajes humanos, a los paisajes íntimos para reconocernos. Una forma de trasladar la mirada más allá de nosotros mismos, de mezclarnos en el ambiente, en el mundo, sin agresión”. Una invitación a adentrarse en escenarios de la vida cotidiana para construir nuestra propia historia íntima: “Me gustaría que el espectador lograse introducirse en el cuadro, interrelacionarse con él”, dice la autora, que en algunas de las obras hace guiños a otros pintores que le gustan, como Hopper, o a artistas polifacéticos como Le Corbusier. La integración del paisaje natural, exterior, en el interior a través de ventanas también está presente en algunos de los cuadros, y apunta una tendencia a la que Adriana Lorente piensa dar continuidad en obras venideras.

La luz, la referencia a la memoria, el paso del tiempo, también laten en La mirada positiva . Más positiva y reposada que la mirada que la artista plasmó en su anterior exposición, celebrada en Pintzel en 2003 y que estuvo impregnada inevitablemente de los sentimientos provocados por la muerte de la madre de la artista, hace seis años . “Creo que esta obra es más tranquila, menos desgarrada en cuanto a la tendencia a mostrar la ausencia. Más colorista, también”, dice Lorente, en cuyo proceso creativo son claves los títulos. “No construyo un cuadro sin título. Éste aparece mientras se va formando la obra, no antes, y a veces al final”, cuenta la pintora. La cortina, El invitado, La casa del poeta, Cómplices, After hours, Ghost room, Galería doméstica o Ya no somos los mismos son algunos de los títulos que conforman La mirada positiva, y que aportan claves al espectador para que éste, luego, construya desde su mirada sus propias historias.

Paula Echeverría; Diario de Noticias (8 de diciembre de 2008)

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