ADRIANA LORENTE EXPONE SUS NUEVAS OBRAS EN PINTZEL (2003)

Para Adriana Lorente la vida y la pintura son parte de un mismo viaje. Pinta aquello que ha vivido y a veces vive en el recuerdo de lo ya pintado. Memoria, ausencia, tiempo, luz, tristeza, esperanza son palabras que vienen rápido a la mente cuando se miran los cuadros de esta pintora navarra que desde el pasado viernes presenta sus últimas creaciones en la galería Pintzel de Pamplona donde se pueden ver hasta finales de este mes. Esta muestra individual es una continuidad de la que ya expuso en el año 2001 en Ciudadela, por ello hay referencias que se mantienen y otras que se han ido quedando por el camino dando lugar a nuevas líneas de trabajo. La huella del paso del tiempo figura en las dos, la importancia de lo ausente se mantiene e incluso se acrecienta en estos nuevos cuadros en los que el vacío se alza en protagonista. La figuración sigue siendo la referencia estilística de su trabajo pero en alguna de las propuestas escoge fragmentos de otras obras mayores dando lugar a pequeñas composiciones, de corte casi abstracto porque en ellas las líneas y las formas son más significativas que el propio objeto que representan.

Pintora de impulsos

Adriana Lorente se define a sí misma como “pintora de impulsos y de momentos” por eso en sus cuadros no puede evadirse de lo que le ocurre o de sus propios sentimientos. Obras como Alma, un duro cuadro en el que se palpa la ausencia, dedicado a su madre fallecida en este último año son una muestra de ello.

“Esta exposición es menos intimista que la anterior porque muchas de las obras tienden más al vacío ya que las escenas que ha retratado están despojadas de elementos. Pinto por sensaciones, desde dentro. Por eso a veces es tan importante para mí dejar constancia de aquello que nos falta, como las personas o el tiempo. Pienso además que esta es la línea que voy a seguir, esa tendencia al vacío pero sin renunciar al uso del color”.

En esta exposición hay menos espacios habitables y más lugares de tránsito, marcados por la luz, una luz que entra en los lienzos por la ventanas que ella ha pintado previamente, porque este es otro de los elementos referenciales. También de nuevo Adriana rinde homenajes a sus pintores favoritos, en este caso Bacon y Magritte y en esta ocasión se adentra también en el terreno de la obra gráfica formas geométricas composiciones fijas obra gráfica.

Las horas vacías, El alma son algunos de los títulos de los cuadros con los que trata de ayudar a los espectadores a crear sus propia historias a partir de sus vivencias. “Cada cuadro es una historia, una invitación a recrear. La batalla ante un lienzo en blanco es un reto que exige mucha emoción pero también contención, nunca defino del todo la historia porque quiero que la mirada del espectador también intervenga”. Por el momento sigue sin pintar personajes en sus escenarios pero asegura que estos pueden llegar en su próxima exposición.

ALICIA EZKER –  Diario de Noticias, 6 de junio de 2003; Pamplona;

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